De acuerdo con las familias, la educación que se imparte en las EFAS está dirigida a cada alumno. Cada alumna y cada alumno de las EFAS es irrepetible y único. Cada uno constituye un mundo que hay que descubrir, con unas capacidades que hay que desarrollar.

En las EFAS se acepta a cada alumno como es y se le comprende. Pretendemos así dar respuesta a las exigencias de la naturaleza humana para conseguir que cada alumno y cada alumna lleguen a ser la mejor persona posible. Es una educación realista que origina un estilo integrador y abierto, reflexivo y crítico, exigente y alegre.

Toda la formación que se imparte en las EFAS está inspirada en los principios del humanismo cristiano: libertad personal, esfuerzo, responsabilidad, servicio, laboriosidad, lealtad, respeto a los demás,… y todos los valores que contribuyen a la formación integral de la persona.

Los profesionales de las EFAS procuramos que los alumnos aprendan de una forma activa, fomentando la inquietud por el saber (hacer y estar) y una actitud crítica e investigadora.

Las EFAS desde el comienzo de su actividad, solicitaron a la Prelatura del Opus Dei que nombrara sacerdotes que se encargaran de la atención espiritual de los alumnos. Esta atención espiritual, se realiza siempre con el mayor respeto a la libertad de las conciencias.

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