Los pilares de nuestro proyecto educativo son: la atención a la persona, a su singularidad, apertura y trascendencia.

Es clave la importancia que concedemos a la familia: colaboramos con unos padres, que confían en nosotros y nos han pedido ayuda específica en la educación de sus hijos.

Entendemos la educación como un ayudar a cada alumno a alcanzar la madurez personal.  Procuramos que logren, cada uno en la medida de sus posibilidades, la máxima preparación. Buscamos las más altas metas: que sean ante todo personas trabajadoras y honradas, preocupados por los demás y con una visión trascendente de la vida que les lleve poner la confianza en Dios. Esto les permitirá ser buenos profesionales.

El respeto a la libertad personal, el esfuerzo por aprender y mejorar con el trabajo diario, la responsabilidad y la confianza, junto con el desvelo de los profesores, conforman el ambiente en el que se desarrolla nuestro proyecto educativo. Todos (padres, profesores y demás personas que trabajan en las EFAS y alumnos)  se deben sentir parte de un proyecto común: el de las EFAS.

En las EFAS todo debe estar al servicio de este ideal: las clases, la tutoría personal con los alumnos y sus familias, la dirección espiritual, el uso del comedor y el tiempo de recreo y transporte, etc.

Así, estamos formando personas que serán capaces de colaborar en la mejora de la sociedad en la que viven, en los afanes de su comunidad, haciéndola mejor, más humana y cristiana, con su trabajo y afán de servir.

El proyecto (ordinariamente) comienza en 1º de la ESO, momento en que un alumno se incorpora a la EFA. Con ilusión iniciamos, junto con su familia, una gran aventura: la de ayudarle en su formación como persona, que se prolongará los próximos cuatro años.

 

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